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Julián Castilla es, sin lugar a dudas, uno de los coleccionistas de arte contemporáneo más singulares de España. Nacido en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), su nombre lleva tres décadas asociado a una misión tan personal como generosa: reunir la memoria visual del arte español del siglo XX y ponerla al alcance de todos. La Colección Himalaya, su legado más visible, reúne más de 500 obras entre pintura, escultura y fotografía, y ocupa hoy un museo propio en su ciudad natal. Pero la historia de Julián Castilla no es solo la de un hombre que compra cuadros. Es la historia de alguien que decidió que el arte debía vivir en público, no guardado en un almacén.
¿Quién es Julián Castilla? Origen y vocación de coleccionista
Raíces en Villanueva de los Infantes
Julián Castilla nació y creció en Villanueva de los Infantes, una pequeña ciudad de la provincia de Ciudad Real declarada recientemente como uno de los pueblos más bellos de España. En ese entorno de arquitectura renacentista y calles cervantinas, Castilla desarrolló una sensibilidad estética que acabaría marcando el rumbo de su vida adulta. No procedía del mundo del arte ni de una familia de marchantes. Era, ante todo, un hombre de empresa.
Su figura resulta aún más interesante por esa razón: no heredó una colección ni siguió el camino académico habitual. Construyó su relación con el arte de la misma forma en que construyó su empresa: con visión a largo plazo, constancia y una enorme capacidad de aprendizaje autodidacta.
Julián Castilla y el inicio de su trayectoria como empresario
Julián Castilla es el Consejero Delegado del grupo turístico Viajes Himalaya, empresa que dirigió hasta convertirla en uno de los referentes del sector en Castilla-La Mancha. Viajes Himalaya fue certificada en los años 1998, 1999, 2000 y 2005 como una de las mejores empresas españolas dentro del Prestige Rating Book, distinción otorgada por Dun & Bradstreet, firma líder internacional en información comercial y financiera.
Ese éxito empresarial no fue ajeno a su pasión por el arte. Al contrario: la disciplina y la visión estratégica que desarrolló en los negocios las trasladó directamente a la construcción de su colección. Cuando Julián Castilla comenzó a coleccionar, en 1994, lo hizo con una mentalidad de largo recorrido. No buscaba invertir. Buscaba preservar y compartir.
La Colección Himalaya de Julián Castilla: historia de una pasión de 30 años
Julián Castilla inicia la colección en 1994
El año 1994 marcó el punto de partida formal de lo que con el tiempo se conocería como la Colección Himalaya. Julián Castilla comenzó entonces a adquirir obras de arte contemporáneo español de manera sistemática. No se trataba de compras esporádicas ni de acumular objetos de valor. Desde el principio, Castilla concibió su colección como un proyecto cultural con vocación pública y pedagógica.
En sus propias palabras, el objetivo siempre fue claro: “Pretendo que la colección sea expuesta y que sea disfrutada por el mayor número de personas posibles. Nunca he querido la colección para disfrute personal, por eso la colección está continuamente viajando, bien para exposiciones temáticas o para mostrar la colección.”
Esta filosofía de apertura radical distingue a Julián Castilla del perfil clásico del coleccionista privado que guarda sus obras en casa o en almacenes con acceso restringido. Desde el principio, coleccionar fue para él un acto profundamente social.
Más de 500 obras que narran el arte español desde 1950
La Colección Himalaya de Julián Castilla abarca más de 500 obras entre pintura, escultura y fotografía. El periodo cubierto va desde 1950 hasta la actualidad, lo que convierte a la colección en un recorrido casi enciclopédico por el arte contemporáneo español de las últimas siete décadas.
El recorrido comienza con los artistas que viajaron a París en la primera mitad del siglo XX, como Joan Miró, Joaquín Peinado, Francisco Bores y Hernando Viñes. Continúa con el Neorrealismo Fotográfico, representado por figuras como Catalá Roca, Gerardo Vielba y el francés Robert Doisneau. La colección también recoge el capítulo del exilio y la aventura neoyorkina con obras de Esteban Vicente, José Guerrero y Eugenio Granell.
A partir de ahí, el mapa se despliega por los grandes movimientos del arte español del siglo XX:
- El Realismo Crítico y Social: Juan Genovés y Equipo Crónica.
- El Informalismo: Antoni Tàpies, Antonio Saura, Rafael Canogar, Luis Feito.
- El Arte Pop español: Manolo Valdés, Eduardo Arroyo, Eduardo Úrculo.
- El Realismo: Carmen Laffón y Amalia Avia.
- La Narración Figurativa: Guillermo Pérez Villalta, Sigfrido Martín Begué, Manolo Quejido.
- La Movida madrileña: Alberto García Alix, Ouka Leele, Ceesepe.
- Los años 80 y 90: Chema Madoz, Cristina García Rodero, Miquel Barceló, Juan Uslé, Jaume Plensa.
- La fotografía del siglo XXI: Sergio Prego, Dionisio González, Pablo Genovés.
Es, en síntesis, un archivo visual de la identidad artística española contemporánea.
Julián Castilla y su especialización en fotografía
Si hay una dimensión de la Colección Himalaya que merece atención especial, es la colección fotográfica de Julián Castilla. A lo largo de varios decenios, Castilla ha reunido fotografías de artistas nacionales e internacionales que abarcan desde las vanguardias del siglo XX hasta nuestros días, conformando uno de los fondos fotográficos privados más completos de España.
La colección fotográfica incluye obras de Alfred Stieglitz, Man Ray, Henri Cartier-Bresson, André Kertész, Robert Capa, Ramón Masats, Nicolás Muller, Carlos Saura, Gerardo Vielba, Xavier Miserachs, Pérez Siquier, Cristina García Rodero, Francisco Antañón, Rafael Sanz Lobato, Ouka Leele, Alberto García Alix, Chema Madoz, Dionisio González y Juan Manuel Castro Prieto, entre muchos otros.
Un caso especialmente llamativo dentro de esta colección es la fotografía de Robert Freeman que perteneció a la colección personal de Elton John. Julián Castilla la adquirió años después a través de la sala de subastas Christie’s, un gesto que ilustra bien su método: la búsqueda activa, la investigación y la voluntad de recuperar para España piezas con historia internacional.
Esta colección fotográfica se ha presentado de forma independiente bajo el título Instantes decisivos. Fotografía en la Colección Julián Castilla, exposición que ha recorrido el Palazzo Albergati de Bolonia, el Museo Ibercaja de Zaragoza, Santa Cruz de Tenerife, el Museo de Albacete, el Museo de Ciudad Real y la Fundación CajaGranada, entre otros espacios.
El Museo de Arte Contemporáneo de Villanueva de los Infantes
Julián Castilla impulsa un museo en su ciudad natal
En marzo de 2011, Julián Castilla impulsó la apertura del Museo de Arte Contemporáneo de Villanueva de los Infantes, conocido popularmente como “El Mercado” por estar ubicado en la planta alta del antiguo mercado municipal, un edificio construido en los años 60 situado en la calle Cervantes, en pleno casco histórico de la ciudad.
El museo ocupa 500 metros cuadrados y constituye la sede permanente de la Colección Himalaya. Su apertura no estuvo exenta de polémica inicial, pero el tiempo demostró que Castilla tenía razón: el centro se ha convertido en uno de los focos culturales más importantes de la provincia de Ciudad Real y un destino de referencia para los amantes del arte contemporáneo español.
Julián Castilla ejerce como Director del museo, papel que va mucho más allá de la gestión administrativa. Es quien diseña los proyectos expositivos, negocia con comisarios y colabora activamente en la selección y disposición de las obras. El museo no es un almacén de su colección. Es una plataforma cultural viva.
Exposiciones que han viajado por España, Francia, Italia y Portugal
La Colección Himalaya de Julián Castilla ha protagonizado numerosas exposiciones en los principales museos y centros de arte de España, así como en instituciones de Francia, Italia y Portugal.
Entre los espacios españoles que han acogido su colección se encuentran el Museo de Santa Cruz de Toledo, el Museo de Guadalajara, el Museo de Albacete, el Museo de Ciudad Real, el Palacio Almudí de Murcia, el Museo Goya de la Fundación Ibercaja en Zaragoza, el Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz de Tenerife y la Fundación CajaGranada. En Italia, el Palazzo Albergati de Bolonia acogió en 2022 una muestra monográfica de la colección fotográfica.
Esta movilidad constante es, precisamente, lo que Julián Castilla considera el sentido último de su trabajo. Una colección que no viaja, que no se muestra, que no genera conversación pública, no cumple su función. Y en ese sentido, la Colección Himalaya es un ejemplo difícilmente igualable en la España contemporánea.
“Arte Re(b)velado”: 15 años de museo y una exposición única
En 2026, el Museo de Arte Contemporáneo de Villanueva de los Infantes cumple quince años de historia. Para conmemorarlo, Julián Castilla y el comisario Alfonso de la Torre han concebido Arte Re(b)velado, una exposición diferente a todas las anteriores. El título juega con el doble sentido del verbo revelar, con v y con b, aludiendo tanto al proceso fotográfico como a la idea de mostrar públicamente lo que hasta entonces era privado.
La muestra reúne unas ochenta obras y se articula en cinco capítulos temáticos: Ensueños y fábulas, Objetos, Retratos, Lugares y Pensando en escultura. No hay un hilo conductor cronológico. En palabras del propio Castilla: “No hay un relato cronológico como suele haber en los museos. En este caso es un diálogo entre mi colección de pintura, mi colección de fotografía y también algunas esculturas.”
Julián Castilla, académico y referente del coleccionismo privado en España
Miembro de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha
El reconocimiento institucional a la trayectoria de Julián Castilla se concretó con su nombramiento como Académico de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha. Una distinción que no se otorga por tener dinero ni por acumular objetos valiosos, sino por haber contribuido de manera significativa al patrimonio cultural y al conocimiento de una región.
Su ingreso en la Academia es coherente con una trayectoria en la que el rigor intelectual y la voluntad divulgativa han sido constantes. La colección de Julián Castilla no se improvisa: detrás de cada adquisición hay investigación, diálogo con críticos y comisarios, y una visión clara de lo que se quiere contar.
Julián Castilla, socio fundador de la Asociación 9915
Julián Castilla es también socio fundador de la Asociación 9915, un colectivo de coleccionistas privados de arte contemporáneo cuyo nombre hace referencia al año en que se considera que el coleccionismo privado moderno comenzó a organizarse en España. La asociación agrupa a coleccionistas comprometidos con la difusión pública de sus fondos, en la línea de lo que Castilla ha practicado desde el principio.
Este tipo de iniciativas resultan fundamentales en un ecosistema artístico donde el coleccionismo privado actúa como contrapeso y complemento al sistema institucional. Sin coleccionistas como Julián Castilla, muchas obras de artistas españoles contemporáneos habrían desaparecido del circuito público o permanecerían inaccesibles para el ciudadano común.
El crítico de arte Marcos-Ricardo Barnatán ha destacado precisamente esta dimensión pedagógica: Castilla enseña su colección como los mejores pedagogos, con fuerza y con pasión, cumpliendo un papel fundamental no solo como mecenas sino como educador informal del gusto artístico.
Julián Castilla en redes sociales: el coleccionista que divulga el arte contemporáneo español en Instagram
Más de 4.000 seguidores y una presencia digital activa
Julián Castilla es uno de los pocos coleccionistas españoles que ha comprendido el valor estratégico de las redes sociales para la divulgación del arte. Con más de 4.000 seguidores en Instagram, su perfil es un espacio donde el arte contemporáneo español cobra vida digital: obras de la colección, inauguraciones, visitas a museos, noticias del sector y reflexiones personales sobre el coleccionismo.
Esta presencia activa en redes sociales no es un gesto cosmético. Es coherente con su filosofía de fondo: el arte debe circular, debe llegar a quien no va a los museos, debe ocupar el espacio digital igual que ocupa el espacio físico. En un momento en que las plataformas digitales se han convertido en el primer punto de contacto entre el ciudadano y la cultura, Julián Castilla entiende que un coleccionista que no comunica es un coleccionista que existe solo a medias.
El papel de Julián Castilla como embajador del arte contemporáneo español
Más allá del número de seguidores, lo que define la presencia digital de Julián Castilla es la autenticidad. No habla de arte como quien gestiona una marca. Habla de arte como quien lleva tres décadas mirándolo, comprándolo, moviéndolo y compartiendo su significado con el público. Esa autenticidad es difícil de fabricar y es, precisamente, lo que le ha ganado un seguimiento fiel y comprometido en el entorno digital.
Su actividad en redes también tiene un efecto multiplicador importante: cada publicación sobre la Colección Himalaya es una oportunidad para que artistas españoles del siglo XX y XXI lleguen a audiencias nuevas, muchas de ellas alejadas del circuito institucional del arte.
El método de coleccionar de Julián Castilla
Pasión, criterio y vocación pedagógica
Julián Castilla ha reflexionado en numerosas ocasiones sobre qué significa coleccionar arte. No lo reduce a una actividad económica ni a una forma de inversión. Para él, coleccionar es una forma de vida que combina la pasión emocional con el criterio intelectual. “Ser coleccionista es una forma de vida, una pasión enriquecedora”, ha declarado en entrevistas publicadas en medios especializados.
Su método implica conocer a los artistas, estudiar sus trayectorias, dialogar con comisarios y críticos, y desarrollar una intuición propia que va más allá de las tendencias del mercado. Muchas de las obras que adquirió en sus inicios valen hoy muchas veces más de lo que pagó por ellas, pero ese reconocimiento económico nunca fue el motor. El motor fue siempre la pasión por el arte en sí mismo.
Además, Julián Castilla ha tenido la habilidad de anticipar el valor de artistas y disciplinas en un momento en que el mercado no los reconocía plenamente. La fotografía artística es el ejemplo más claro: cuando empezó a coleccionar imágenes fotográficas, este soporte todavía no gozaba del mismo estatus que la pintura en el mercado del arte español. Hoy, esa apuesta ha resultado ser una de las más inteligentes del coleccionismo privado nacional.
La colección como archivo histórico del arte español
Una de las características más notables de la Colección Himalaya es su coherencia histórica. No es una acumulación de piezas inconexas. Es un relato. Cada obra dialoga con las demás. Cada movimiento artístico tiene su representación. El conjunto construye un mapa del arte contemporáneo español que ningún manual académico podría explicar con la misma elocuencia que las propias obras.
Esta vocación archivística sitúa a Julián Castilla en una posición singular: no es un coleccionista caprichoso que compra lo que le gusta sin más criterio. Es alguien que ha trazado un proyecto cultural de largo alcance y lo ha ejecutado con rigor durante más de treinta años. El resultado es una colección que tiene un valor patrimonial enorme y que merece estar en el debate sobre la preservación del arte contemporáneo en España.
Exposiciones más relevantes de la Colección Himalaya de Julián Castilla
Presencia en museos nacionales e internacionales
La Colección Himalaya ha protagonizado decenas de exposiciones a lo largo de los años. A continuación, algunos de los momentos más destacados:
- Museo de Arte Contemporáneo de Villanueva de los Infantes (sede permanente, desde 2011).
- Museo de Santa Cruz, Toledo: Arte contemporáneo en la Colección Himalaya (itinerante).
- Museo de Guadalajara: exposición itinerante de la Colección Himalaya.
- Museo de Albacete: Colección Himalaya (2015).
- Palacio Almudí, Murcia: más de 40 piezas del arte español del siglo XX (2016).
- Museo de Ciudad Real (Convento de la Merced): Gabinete de un coleccionista. Pintura y fotografía en la Colección Himalaya (2015-2016), comisariada por Alicia Ventura, con 57 obras seleccionadas.
- Fundación Ibercaja, Zaragoza: Instantes decisivos de la fotografía. Colección Julián Castilla (2021), en el marco del festival PHotoESPAÑA.
- Palazzo Albergati, Bolonia (Italia): exposición fotográfica (2022).
- Fundación CajaGranada: Instantes decisivos. Colección Julián Castilla.
- Museo de Albacete: Instantes decisivos (2024).
- Museo de Arte Contemporáneo de Villanueva de los Infantes: Arte Re(b)velado (2025-2026), comisariada por Alfonso de la Torre.
Esta lista de itinerancias es significativa no solo por su extensión geográfica, sino por la diversidad de instituciones implicadas: museos regionales, fundaciones bancarias, centros de arte municipales y espacios internacionales. La Colección Himalaya ha demostrado tener capacidad para dialogar con contextos muy distintos y mantener su coherencia en todos ellos.
Julián Castilla en PHotoESPAÑA 2021
La inclusión de Instantes decisivos en la sección oficial del Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales PHotoESPAÑA 2021 supuso un reconocimiento de primer nivel para la colección fotográfica de Julián Castilla. PHotoESPAÑA es el festival de fotografía más importante de España y uno de los más relevantes de Europa, por lo que estar en su programación oficial es una distinción que pocas colecciones privadas han alcanzado.
La exposición presentada en Zaragoza reunía más de sesenta trabajos de autores como Robert Capa, Man Ray, Henri Cartier-Bresson, André Kertész, Madoz, García Rodero y Carlos Saura, entre otros. Un recorrido de más de un siglo de historia fotográfica que confirmó a Julián Castilla como uno de los grandes coleccionistas de fotografía artística en España.
Julián Castilla y el coleccionismo privado como motor cultural en España
¿Por qué el coleccionismo privado es fundamental para el arte contemporáneo?
El sistema del arte en España ha dependido históricamente de las instituciones públicas para la preservación y difusión del arte contemporáneo. Museos como el Reina Sofía, el MNAC o el IVAM han ejercido ese papel con rigor y con recursos importantes. Sin embargo, el coleccionismo privado cumple una función que las instituciones no siempre pueden asumir: la agilidad, el riesgo y la apuesta personal por artistas en un momento en que su reconocimiento todavía no está consolidado.
Julián Castilla representa ese perfil de mecenas contemporáneo que actúa más rápido que el sistema institucional, que compra cuando nadie compra, que apuesta por la fotografía como arte antes de que el mercado la legitime, que lleva el arte contemporáneo a una ciudad pequeña de Castilla-La Mancha y lo convierte en un foco cultural de alcance nacional.
Julián Castilla y el coleccionismo de arte contemporáneo español fuera de Madrid
Uno de los aspectos más relevantes de la trayectoria de Julián Castilla es su ubicación geográfica. No opera desde Madrid ni desde Barcelona, los dos grandes centros del mercado del arte en España. Opera desde Villanueva de los Infantes, una localidad de menos de diez mil habitantes en la provincia de Ciudad Real.
Esa descentralización tiene un valor cultural enorme. La Colección Himalaya demuestra que es posible construir un proyecto de referencia nacional desde la periferia, sin renunciar a la calidad ni a la ambición. Y demuestra también que el arte contemporáneo no es patrimonio exclusivo de las grandes ciudades: puede y debe vivir en los territorios que habitualmente quedan fuera del circuito comercial del arte.
El legado de Julián Castilla: qué significa la Colección Himalaya para el arte español
Julián Castilla y la preservación del patrimonio artístico contemporáneo
El legado de Julián Castilla es, en primer lugar, un legado de preservación. Muchas de las obras que forman parte de la Colección Himalaya no estarían accesibles al público sin su intervención. Algunas proceden de galerías ya desaparecidas, de artistas que en su momento no encontraron el reconocimiento institucional que merecían, o de subastas internacionales donde podrían haber acabado en colecciones privadas fuera de España.
Al reunir estas obras y depositarlas en un museo público de acceso libre, Julián Castilla ha garantizado que ese patrimonio permanezca en España y que cualquier ciudadano pueda acceder a él sin coste económico. Es un gesto de generosidad que pocas veces recibe la atención que merece en el debate cultural español.
El futuro de la Colección Himalaya
La Colección Himalaya sigue creciendo. Julián Castilla no ha dejado de adquirir obras. La colección, que empezó con algunas piezas en 1994, supera hoy las 500 obras y su actividad expositiva no da señales de desaceleración. El comisario Alfonso de la Torre, con quien ha trabajado en sus proyectos más recientes, es una garantía de que la colección seguirá siendo presentada con rigor y con visión.
El reto para los próximos años es también digital. La presencia de Julián Castilla en Instagram es un primer paso, pero la digitalización sistemática del catálogo de la Colección Himalaya y su difusión en plataformas especializadas podría multiplicar el alcance de un fondo que hoy es conocido principalmente por los visitantes del museo y los seguidores del mercado del arte.
Conclusiones: Julián Castilla y el arte contemporáneo que merece ser visto
Julián Castilla es, en síntesis, un coleccionista que ha convertido su pasión en un proyecto cultural de alcance nacional. Treinta años de trabajo constante, más de 500 obras reunidas, un museo propio en Villanueva de los Infantes, presencia en los principales museos de España e Italia, reconocimiento académico y una presencia activa en las redes sociales que demuestra que el coleccionismo del siglo XXI no puede estar de espaldas a la comunicación digital.
Su historia es también la historia de lo que el arte puede hacer cuando alguien decide ponerlo al servicio de la comunidad. La Colección Himalaya no es el capricho de un empresario adinerado. Es el resultado de una convicción profunda: el arte pertenece a todos, y quien tiene la capacidad de reunirlo tiene también la responsabilidad de compartirlo.
En ese mismo espíritu trabaja ARTERNATIVAS, la plataforma de arte contemporáneo independiente con sede en Conil de la Frontera (Cádiz), que conecta directamente a artistas y coleccionistas sin intermediarios elitistas ni estructuras comerciales opacas. Igual que Julián Castilla decidió que su colección debía vivir en público y no encerrada en un almacén, ARTERNATIVAS parte de la convicción de que el arte merece circular libremente, de que los artistas merecen cobrar de forma justa por su trabajo, y de que los coleccionistas merecen acceder a obras auténticas sin pagar el sobrecoste de sistemas que no añaden valor real. Arte sin filtros. Artistas sin intermediarios. Esa es la filosofía que comparten quienes, como Julián Castilla, entienden el arte como un bien común.
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