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En ARTERNATIVAS creemos en el arte que documenta, que invoca y que repara. Hoy conversamos con Gil-Christ Kanho, artista visual beninés cuya obra se mueve entre la memoria, la espiritualidad y la resiliencia contemporánea.
Desde los pescadores de la costa hasta los rituales ancestrales reinterpretados en clave afrofuturista, su cámara no busca simplemente mostrar, sino revelar. En proyectos como Silencium, Transes et Lumières o La Crue, la fotografía se convierte en un acto meditativo, en un puente entre lo visible y lo invisible.
Su trabajo respira África desde dentro: no como postal exótica, sino como territorio vivo, atravesado por tradición, transformación y luz. Conversamos con él sobre memoria, rito, identidad y el poder de la imagen como acto de resistencia y transmisión.

1. En tu biografía cuentas que tu fascinación por la imagen nació tras una fotografía familiar tomada por tu madrina en 2007. ¿Qué sentiste exactamente en ese momento que cambió tu mirada para siempre?
Gil-Christ Kanho:
Recuerdo ese momento con mucha claridad. Era todavía un niño y ver aquella fotografía fue algo fascinante para mí. Fue como una forma de magia. De repente, un momento que había pasado, un simple instante en familia, aparecía detenido dentro de una imagen.
Para mí era algo completamente nuevo. Me preguntaba constantemente: ¿cómo es posible que un momento pueda quedarse ahí, guardado para siempre? Esa pregunta despertó una curiosidad muy profunda en mí.
Creo que en ese instante entendí, incluso sin poder explicarlo con palabras, que la fotografía tenía un poder especial: el poder de conservar la memoria, de volver a vivir lo que parecía haber desaparecido. Ese descubrimiento cambió mi forma de mirar el mundo y sembró en mí el deseo de observar, de recordar y, algún día, de capturar también esos fragmentos de vida.
2. Creciste en un entorno donde tu padre era mecánico y artesano. ¿Qué aprendizajes del taller —precisión, paciencia, disciplina— trasladaste después a tu práctica fotográfica?
Gil-Christ Kanho:
Sí, sin duda. Muchos de esos aprendizajes del taller de mi padre se integraron naturalmente en mi práctica fotográfica. La precisión, la paciencia y la disciplina eran parte del trabajo cotidiano en ese espacio, y con el tiempo comprendí que esos mismos valores también existen en el proceso de crear una imagen.
Observar cómo mi padre trabajaba con las manos, cómo prestaba atención a cada detalle y cómo respetaba el tiempo necesario para que las cosas se hicieran bien, influyó profundamente en mi manera de mirar y de trabajar.
Esos talleres no solo me enseñaron un oficio manual; también me permitieron entender el poder de la creatividad. Hoy, cuando fotografío, siento que ese espíritu sigue presente: el cuidado por el detalle, la paciencia para esperar el momento justo y el respeto por el proceso de creación. Todo eso forma parte de mi universo artístico.
3. Antes de tener una cámara profesional comenzaste fotografiando con un teléfono Android en 2016. ¿Qué te enseñó esa etapa de recursos limitados sobre la esencia de la imagen?

connecting the world of men to that of spirits.
Gil-Christ Kanho:
Esa etapa fue muy importante para mí. Trabajar solo con un teléfono Android me obligó a concentrarme en lo esencial de la imagen. No tenía muchos recursos técnicos, así que tenía que observar más, pensar en el encuadre y en la luz antes de tomar una fotografía.
Ese período me enseñó a encuadrar y a explorar la fotografía desde diferentes ángulos. También me permitió desarrollar una mirada más intuitiva, más cercana a lo que realmente quería expresar.
Con el tiempo comprendí que lo más importante no es necesariamente el equipo, sino la forma en que uno mira el mundo. Esa etapa de recursos limitados me dio libertad para experimentar, para observar la vida cotidiana y para empezar a construir mi propio lenguaje visual.
4. ¿Hubo algún fotógrafo, artista o referente africano o internacional que marcara un punto de inflexión en tu manera de entender la fotografía?
Gil-Christ Kanho:
Sí, hay varios artistas que han marcado mi manera de entender la fotografía y el arte en general. Entre ellos, el artista beninés Romuald Hazoumè, cuya serie de máscaras hechas con bidones de gasolina me impactó profundamente. A través de esos objetos cotidianos, él revela una verdad muy local sobre la realidad económica y social de nuestra región. Su trabajo me enseñó que el arte puede partir de lo más simple para contar historias muy profundas sobre una sociedad.
También me ha influido el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado. Su mirada sobre el mundo es muy poderosa y contemporánea. Me inspira la forma en que logra documentar la realidad con una gran sensibilidad humana, sin caer en una mirada marginal o superficial.
Y, por supuesto, la cantante y activista beninesa Angélique Kidjo, cuya devoción por hacer brillar nuestra cultura a nivel internacional me inspira profundamente. Su trabajo me recuerda que el arte también tiene un poder de transmisión y de representación cultural que trasciende fronteras.
Estos referentes me ayudaron a comprender que la fotografía puede ser al mismo tiempo documental, poética y profundamente conectada con la realidad y la identidad de las personas.
5. Mirando atrás, desde tus primeros disparos hasta hoy, ¿qué ha cambiado más en ti: la técnica, la mirada o la conciencia?

ritual ornament becomes a luminous constellation.
Gil-Christ Kanho:
Creo que lo que más ha cambiado en mí es la conciencia. Con el tiempo entendí que la fotografía no es solo una cuestión de técnica o de estética; también es una forma de compromiso.
Hoy soy más consciente de lo que significa mirar, documentar y mostrar ciertas realidades. Cada imagen puede llevar una historia, una memoria o incluso una responsabilidad hacia las personas y los lugares que fotografío.
La técnica evoluciona con la práctica, y la mirada también se afina con la experiencia. Pero la conciencia transforma realmente la manera de crear. Ahora sé que para mí la fotografía es un acto de presencia y de compromiso con la memoria, con la verdad de los momentos que encuentro y con las historias que merecen ser contadas.
6. Muchas de tus primeras series documentan el trabajo físico y la vida cotidiana, como en Synergie Salée o Dadjê. ¿En qué momento decidiste que el gesto cotidiano merecía ser elevado a símbolo?
Gil-Christ Kanho:
Creo que ese momento llegó cuando comencé a estar verdaderamente presente en esos lugares y a observar con más atención la vida que se desarrollaba allí. Al pasar tiempo con las personas, mirando sus movimientos, su ritmo de trabajo y su relación con el entorno, entendí que esos gestos cotidianos no eran simples acciones repetidas.
Había en ellos una forma de conocimiento, de memoria y de transmisión. Fue entonces cuando comprendí que esos gestos merecían ser vistos de otra manera, no solo como trabajo físico, sino como símbolos de una historia viva.
En ese momento decidí que mi papel como fotógrafo era también revelar esa dimensión. Elevar lo cotidiano no significa transformarlo artificialmente, sino reconocer la dignidad, la fuerza y la belleza que ya existen en esos gestos.
7. Trabajas mucho en inmersión, en contacto directo con comunidades. ¿Cómo construyes la confianza con las personas que fotografías?
Gil-Christ Kanho:
Primero, siempre busco crear un contacto directo y humano. No se trata de llegar con la cámara lista, sino de acercarme a las personas con respeto y curiosidad, intentando comprender su realidad y su día a día antes de tomar cualquier imagen.
Paso tiempo escuchando, observando y compartiendo momentos con ellos. Esa cercanía permite que se sientan cómodos y que confíen en mí. La confianza no se impone; se construye a través del respeto, la paciencia y la autenticidad en la relación.
Solo cuando esa conexión existe, puedo capturar imágenes que realmente reflejen su esencia y su vida, sin invadir ni distorsionar su historia. La fotografía, para mí, es siempre un acto compartido y consciente.
8. En La Crue conviertes la subida del agua en metáfora de pérdida y renacimiento. ¿Qué te interesa más: documentar la realidad o interpretarla poéticamente?
Gil-Christ Kanho:
En La Crue, lo que me interesa es combinar ambas cosas. La historia que cuento parte de una verdad que afectó profundamente a mi barrio en 2009: la subida del agua que destruyó parte de nuestra memoria familiar y colectiva. Eso es la realidad concreta.
Pero, al mismo tiempo, mi trabajo busca darle un sentido poético y reflexivo. La fotografía me permite transformar ese hecho en una metáfora de pérdida y renacimiento, de resiliencia y de memoria. No se trata solo de mostrar lo que ocurrió, sino de invitar al espectador a sentir, a reflexionar y a conectar con esa experiencia más allá de los hechos visibles.
Para mí, la fuerza de la imagen está en ese diálogo entre lo real y lo poético.
9. En Transes et Lumières dialogas con ritos ancestrales desde una estética contemporánea cercana al afrofuturismo. ¿Cómo equilibras tradición y modernidad sin traicionar ninguna de las dos?
Gil-Christ Kanho:
Para mí, el equilibrio se logra respetando profundamente la tradición mientras la interpreto desde mi mirada contemporánea. No intento alterar ni reinventar los rituales, sino observarlos, entender su sentido y luego presentar esa energía a través de una estética moderna que dialogue con el presente.
Mantener este equilibrio significa ser consciente de los códigos culturales, de la espiritualidad y de la memoria que los rituales contienen, sin sacrificar la libertad creativa que me permite la fotografía contemporánea.
Así, cada imagen busca honrar lo ancestral y, al mismo tiempo, situarlo en un lenguaje visual actual, mostrando que la tradición y la modernidad pueden coexistir en un mismo gesto, una misma luz o un mismo encuadre.
10. En Silencium trabajas el puente de Cotonou como símbolo de tránsito entre mundos. ¿Qué significa para ti ese espacio intermedio entre lo visible y lo invisible?

and Vodou memory meet.
Gil-Christ Kanho:
Para mí, el puente de Cotonou en Silencium es mucho más que una estructura física: es un espacio simbólico de tránsito, un lugar donde lo visible y lo invisible se encuentran. Representa la conexión entre la materia y el espíritu, entre lo cotidiano y lo profundo, entre la memoria y el presente.
Trabajar allí me permitió captar momentos de silencio y contemplación, esos instantes que a menudo pasan desapercibidos pero que contienen una gran densidad de vida y de significado. Cada fotografía intenta dar forma a lo intangible, hacer visible lo que normalmente no se percibe y ofrecer al espectador un espacio de reflexión.
Ese “intermedio” es también un recordatorio de que la vida misma es un tránsito constante, y que la belleza y la verdad a menudo se encuentran en esos espacios suspendidos entre mundos.
11. La luz en tu obra parece tener una dimensión casi mística. ¿Es una herramienta técnica o un lenguaje espiritual?
Gil-Christ Kanho:
La luz en mi obra es, sobre todo, un lenguaje espiritual. No la veo solo como un recurso técnico para iluminar o componer, sino como un medio para transmitir presencia, emoción y trascendencia.
A través de la luz intento capturar aquello que no siempre se puede nombrar: gestos sagrados, silencios profundos, la memoria de un lugar o la energía de una persona. Cada rayo, cada sombra, se convierte en un símbolo, un puente entre lo visible y lo invisible.
Así, la luz deja de ser solo técnica y se convierte en un acto meditativo y comunicativo, un vehículo para que la fotografía conecte con lo más íntimo y espiritual de quienes observan la imagen.
12. Tu obra habla constantemente de memoria y transmisión. ¿Cuándo comprendiste que la fotografía podía convertirse en un acto de preservación espiritual y no solo documental?
Gil-Christ Kanho:
Comprendí que la fotografía podía ser un acto de preservación espiritual mucho antes de que pensara en ella como documento. Ese momento clave ocurrió durante mi infancia, cuando la crecida de 2009 destruyó gran parte de los documentos familiares. Al ver las imágenes que un fotógrafo local había capturado de esos fragmentos de vida, entendí que una fotografía podía devolver memoria, rescatar lo perdido y sostener la historia de quienes éramos.
Desde entonces, cada imagen que hago no es solo un registro visual: es un acto de cuidado, de homenaje y de transmisión. La fotografía me permite conservar lo intangible: gestos, silencios, emociones y rituales que, de otro modo, podrían desaparecer con el tiempo. Así, el acto de fotografiar se vuelve espiritual porque se trata de resguardar la memoria y dar vida a lo que el tiempo podría borrar.
13. Fundaste STREETSHOOTER.INTL como banco de imágenes centrado en identidades africanas. ¿Es también un gesto político frente a la narrativa visual dominante?

water, a moment when the soul becomes light.
Gil-Christ Kanho:
Sí, absolutamente. STREETSHOOTER.INTL nace de la necesidad de ofrecer otra mirada sobre África, alejada de los clichés y las narrativas externas que muchas veces simplifican o exotizan el continente.
Es un gesto tanto artístico como político: a través de este banco de imágenes buscamos dar visibilidad a las identidades africanas desde su propia perspectiva, mostrando su riqueza, su diversidad y su complejidad. Cada imagen es una manera de resistir a la representación única o dominante, de afirmar que África se cuenta desde dentro y no solo desde la mirada de afuera.
Para mí, crear este espacio también es una forma de transmisión y empoderamiento, donde la fotografía se convierte en herramienta de memoria, de diálogo y de reivindicación cultural.
14. Tu práctica mezcla fotografía documental, instalación y a veces performance silenciosa. ¿Hacia dónde evoluciona tu lenguaje artístico en los próximos cinco años?
Gil-Christ Kanho:
En los próximos cinco años, espero que mi lenguaje artístico evolucione hacia una integración aún más profunda de los distintos medios que ya uso: fotografía, instalación, texto, sonido y performance. Mi objetivo es crear experiencias inmersivas donde el espectador no solo observe, sino que sienta, respire y se conecte con la memoria, la espiritualidad y la vida cotidiana que busco capturar.
Quiero explorar también diálogos más amplios entre lo ancestral y lo contemporáneo, fusionando la tradición africana con lenguajes visuales modernos, sin perder la esencia de lo que cada gesto, cada ritual o cada espacio significa.
En definitiva, mi práctica seguirá siendo un puente entre lo visible y lo invisible, y busco que cada proyecto se convierta en un acto de transmisión, reflexión y resonancia emocional para quienes lo experimenten.
15. Si tuvieras que resumir tu obra en una sola frase que no esté en tu catálogo, ¿cuál sería?
Gil-Christ Kanho:
Mi obra es un puente silencioso entre memoria, gesto y luz, donde cada imagen es un acto de presencia y de transmisión espiritual.
Conclusiones sobre el dialogo con Gil-Christ Kanho
La conversación con Gil-Christ Kanho revela una práctica artística profundamente arraigada en la memoria, la espiritualidad y la experiencia vivida. Su fotografía no se limita a registrar el mundo visible: busca revelar las capas invisibles que habitan en los gestos cotidianos, en los rituales y en los espacios de tránsito entre pasado y presente.
A través de proyectos como Silencium, Transes et Lumières o La Crue, Kanho construye una obra que dialoga simultáneamente con la tradición y con los lenguajes contemporáneos, situando la imagen como un territorio de reflexión, transmisión y resistencia cultural.
En su mirada, la luz se convierte en lenguaje espiritual, la memoria en materia artística y la fotografía en un acto de cuidado hacia las historias que podrían desaparecer. Su trabajo nos recuerda que el arte, cuando nace desde dentro de una cultura y de una experiencia, no solo documenta el mundo: también lo preserva, lo reinterpreta y lo proyecta hacia el futuro.
Desde ARTERNATIVAS seguimos con atención la evolución de su trabajo, y no sería sorprendente que en un futuro próximo pudiéramos ver la obra de Gil-Christ Kanho en una próxima edición del FAIA —Feria de Arte Independiente de Andalucía—, un espacio dedicado a visibilizar propuestas artísticas independientes que dialogan con el presente desde perspectivas auténticas y comprometidas.










