Familia Masaveu: arte de 5 generaciones

Familia Masaveu

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La familia Masaveu representa uno de los legados culturales y artísticos más extraordinarios de España. Desde que Pedro Masaveu Rovira llegó a Oviedo hacia 1840 procedente de Castellar del Vallès (Barcelona), esta saga familiar no solo construyó un poderoso grupo empresarial, sino que forjó durante más de 180 años una tradición de coleccionismo, mecenazgo y difusión del arte que hoy constituye una referencia ineludible en el panorama cultural español e internacional. La familia Masaveu ha transitado de ser comerciantes textiles a banqueros, industriales, filántropos y, sobre todo, guardianes de un patrimonio artístico que abarca desde la Edad Media hasta el arte más vivo del siglo XXI. Su colección, considerada una de las más importantes de carácter privado en España, alberga obras de El Greco, Zurbarán, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí, Miró, Chillida o Barceló, entre centenares de piezas que narran la historia del arte español con una coherencia y una generosidad pocas veces vistas en el ámbito del coleccionismo privado nacional.

En este artículo repasamos la historia completa de la familia Masaveu, sus principales figuras, la evolución de su colección de arte, el papel de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, y el significado de su legado en el contexto del coleccionismo privado español.

La familia Masaveu: orígenes catalanes y arraigo asturiano

Pedro Masaveu Rovira, el fundador de una saga

La historia de la familia Masaveu comienza en 1840, cuando Pedro Masaveu Rovira (Castellar del Vallès, 1828 – Barcelona, 1885), con apenas trece años, llegó a Oviedo con la intención inicial de embarcarse hacia Cuba. El azar quiso que el joven Pedro encontrase trabajo en el establecimiento textil «Barrosa, Fernández y Compañía», donde demostró tal capacidad que terminó asociándose con la empresa y contrayendo matrimonio con la viuda heredera del negocio, Carolina González Arias-Cachero. A partir de ese momento, la Casa Masaveu empezó a crecer.

Pedro Masaveu Rovira transformó un pequeño comercio textil en un negocio próspero que pronto derivó hacia el ámbito financiero. En 1870, formalizó sus actividades como «Pedro Masaveu y Cía», embrión de lo que en 1892 se convertiría en la Banca Masaveu, con sede en Oviedo. Esta institución financiera fue, durante décadas, uno de los pilares del sistema bancario asturiano y semilla de la posterior Corporación Masaveu, el grupo empresarial familiar que hoy, en su quinta generación, factura miles de millones de euros y tiene presencia en seis países.

La vocación de la familia Masaveu por el comercio, la banca y la reinversión sostenida de beneficios constituye la base material sobre la que, más adelante, se construirá una de las colecciones de arte privadas más destacadas de toda España. Sin riqueza no hay coleccionismo, pero en el caso de los Masaveu, lo verdaderamente notable es que la riqueza nunca fue un fin en sí misma, sino el medio para sostener una pasión por la cultura que atravesó todas las generaciones.

Elías Masaveu Rivell y el primer gesto artístico de la familia Masaveu

El sucesor de Pedro, su sobrino Elías Masaveu Rivell (Castellar del Vallès, 1847 – Oviedo, 1924), representa un salto cualitativo en la historia familiar. Empresario extraordinariamente activo, Elías amplió el negocio hacia la industria del cemento (fundando en 1898 la Sociedad Anónima Tudela Veguín, primera fábrica de cemento Portland de España), los ferrocarriles económicos, la cerveza, y la banca, fortaleciendo la presencia de los Masaveu en la economía asturiana de manera decisiva.

Pero el legado de Elías Masaveu Rivell no se agota en lo industrial. Fue él quien, por primera vez, hizo visible la vocación artística de la familia al abrir en Oviedo el Salón Masaveu, la primera galería de arte de Asturias y una de las pioneras en España. Este espacio cultural, ubicado en la capital asturiana, no era solo un escaparate comercial: era un lugar donde el arte circulaba, donde los ciudadanos ovetenses podían acceder a obras y donde la cultura dejaba de ser un privilegio exclusivo de la aristocracia. La familia Masaveu hacía así su primera gran contribución al arte español, décadas antes de que comenzara la formación de la colección propiamente dicha.

Este gesto fundacional de Elías Masaveu Rivell tiene un valor simbólico enorme: establece que para los Masaveu el arte no es decoración sino vocación, no es ostentación sino servicio cultural. Esa semilla germinará con enorme fuerza en las siguientes generaciones.

La Colección Masaveu: nacimiento y primeras adquisiciones

Pedro Masaveu Masaveu, el iniciador de la Colección

El verdadero inicio de la Colección Masaveu como tal se sitúa en la década de 1930, cuando Pedro Masaveu Masaveu (1886–1968), hijo de Elías y tercer eslabón de la saga, comenzó a adquirir sistemáticamente obras de arte. Empresario, banquero y filántropo, Pedro Masaveu Masaveu centró sus adquisiciones en los grandes maestros de la pintura antigua española y europea: primitivos medievales, escuela renacentista y barroca del Siglo de Oro, escultura religiosa, artes decorativas y ediciones de bibliófilo.

Sus colecciones, en constante crecimiento desde los años treinta, encontraron a mediados de la década de 1950 un hogar definitivo en el Palacio de Hevia, una magnífica propiedad familiar situada en el concejo de Siero (Asturias), que se convirtió en el repositorio principal de la colección y, posteriormente, en sede de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. La elección de este palacio como custodio de las obras no fue casual: reflejaba la voluntad de la familia de preservar el arte en un contexto de dignidad y permanencia, alejado de la especulación y ligado al territorio asturiano que los Masaveu habían hecho suyo desde mediados del siglo XIX.

En esta primera fase, la Colección Masaveu destaca por su anclaje en la tradición. No es una colección de moda ni de oportunidad: es el resultado de una mirada culta y rigurosa sobre la pintura española de los siglos XV al XVIII, con especial atención a la escuela flamenca y a las grandes figuras del Barroco nacional. La ausencia de un legado aristocrático o público previo hace de esta colección un fenómeno singular en el panorama español: nace desde cero, por voluntad propia, como expresión de una burguesía provincial ilustrada que decide hacer del arte un compromiso serio y duradero.

Pedro Masaveu Peterson y la expansión de la Colección Masaveu

La transformación más radical de la familia Masaveu como coleccionistas se produce con Pedro Masaveu Peterson (1938–1993), hijo de Pedro Masaveu Masaveu y considerado el máximo impulsor de la colección. Bajo su guía, las líneas de adquisición se renovaron y multiplicaron de forma espectacular. La colección, que hasta entonces había girado en torno a la pintura antigua, abrazó ahora con igual entusiasmo las manifestaciones artísticas de la Edad Media y la Modernidad, los siglos XIX y XX, y el arte contemporáneo internacional.

Pedro Masaveu Peterson realizó además una labor extraordinaria de recuperación del patrimonio español disperso en el extranjero: adquirió en mercados internacionales obras de artistas como El Greco, Juan de Arellano, Luis Meléndez, Santiago Rusiñol, Joaquín Sorolla y Joan Miró, devolviendo a España piezas de enorme relevancia que habían salido del país en circunstancias diversas. Esta dimensión patriótica y cultural de su coleccionismo lo convierte en una figura única en la historia del coleccionismo privado español del siglo XX.

Al mismo tiempo, Pedro Masaveu Peterson fue el artífice de la dimensión contemporánea de la colección, incorporando obras de vanguardia y abriendo la mirada familiar hacia el arte del presente. Cuando falleció en 1993, sin descendencia directa, dejó un legado de extraordinaria riqueza que se bifurcó en dos destinos: 410 obras de su colección personal pasaron por dación al Principado de Asturias, constituyendo el núcleo esencial del Museo de Bellas Artes de Asturias (la llamada Colección Pedro Masaveu); el resto pasó a formar parte de la Corporación Masaveu, para ser gestionado por las generaciones siguientes.

María Cristina Masaveu Peterson y la institucionalización del legado

Una herencia convertida en responsabilidad pública

Al fallecer Pedro Masaveu Peterson sin descendencia, fue su hermana María Cristina Masaveu Peterson (1937–2006) quien asumió la responsabilidad de conservar y proyectar el acervo coleccionista de la familia. Junto con su primo Elías Masaveu Alonso del Campo (1930–2005), en quien delegó la presidencia del grupo empresarial, María Cristina impulsó una fase decisiva en la vida de la colección: la apertura pública y la difusión sistemática de las obras mediante exposiciones, préstamos a museos e instituciones, y la incorporación de nuevas adquisiciones que continuaron enriqueciendo el fondo.

La decisión más importante de María Cristina Masaveu Peterson fue de orden testamentario y filosófico a la vez: al morir en 2006, dispuso que la colección familiar pasara a integrarse en la Corporación Masaveu, garantizando así su continuidad institucional y separándola del riesgo de dispersión hereditaria que ha destruido tantas colecciones privadas en la historia del arte. Fue, también, la decisión de crear la fundación que llevaría su nombre, con el objetivo de gestionar, conservar y difundir el patrimonio artístico acumulado durante casi un siglo de coleccionismo familiar.

La Fundación María Cristina Masaveu Peterson, el vehículo cultural de la familia Masaveu

Fundada en 2006 e institucionalizada definitivamente como entidad autónoma en 2013, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson es hoy el principal instrumento cultural de la familia Masaveu. Desde su sede en Madrid (un edificio histórico rehabilitado específicamente para este fin), la Fundación desarrolla una actividad expositiva, educativa e investigadora de primer orden en el panorama cultural español.

Bajo la presidencia de Fernando Masaveu Herrero (nacido en 1966), actual cabeza del grupo familiar y de la Corporación Masaveu, la Fundación ha protagonizado en los últimos años algunas de las exposiciones más relevantes del circuito artístico español. Entre ellas destaca la monumental muestra «Colección Masaveu. Arte español del siglo XX. De Picasso a Barceló», que reúne un centenar de pinturas y esculturas de artistas como Picasso, Miró, Dalí, María Blanchard, Juan Gris, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Antonio López, Carmen Laffón, Cristina Iglesias y Miquel Barceló, entre muchos otros. Esta exposición, comisariada por la profesora de Historia del Arte María Dolores Jiménez-Blanco, de la Universidad Complutense de Madrid, ofrece un recorrido emocionante y riguroso por el arte español del siglo XX a través de los ojos de los Masaveu.

La Fundación trabaja también con la colección de pintura española del siglo XIX, de Goya al modernismo, y con fondos de escultura, obra sobre papel, fotografía y artes decorativas que hacen del conjunto Masaveu una de las colecciones más completas y diversas del país.

La Colección Masaveu: características y singularidades

Un recorrido por 6 siglos de arte en la Colección Masaveu

Una de las características más llamativas de la familia Masaveu como coleccionista es la amplitud cronológica de su acervo. La Colección Masaveu abarca desde la Edad Media hasta el arte contemporáneo más reciente, cubriendo seis siglos de creación artística occidental con una coherencia narrativa poco común en el ámbito del coleccionismo privado.

En el extremo más antiguo, la colección custodia tablas medievales, escultura románica y gótica, y piezas de arte religioso de extraordinaria belleza. En el núcleo histórico, destacan obras de los grandes maestros del Siglo de Oro español: pinturas atribuidas a El Greco, lienzos de Zurbarán, escenas costumbristas y retratos del período barroco. La pintura española del siglo XIX constituye otro de los pilares fundamentales, con un núcleo excepcional de obras de Francisco de Goya y un extenso corpus de pintores del XIX como Federico de Madrazo, Raimundo de Madrazo, Joaquín Sorolla, Mariano Fortuny, y los hermanos Jiménez Aranda, entre otros.

El salto al siglo XX abre una dimensión diferente. Las vanguardias históricas están representadas por obras de Picasso, Braque, Juan Gris, María Blanchard, Miró y Dalí; el arte informal y la abstracción española de posguerra, por Tàpies, Millares y Palazuelo; la figuración contemporánea, por Antonio López y Carmen Laffón; y las generaciones más recientes, por Cristina Iglesias, Esteban Vicente, Juan Muñoz, Guillermo Pérez Villalta y Miquel Barceló.

Junto a estas obras de artistas españoles, la colección incorpora piezas de artistas internacionales de primer orden como George Braque y Andy Warhol, lo que abre la perspectiva española a un diálogo con las corrientes artísticas globales del siglo XX.

La dación al Principado de Asturias: el gesto filantrópico de la familia Masaveu

Uno de los momentos más generosos y significativos en la historia de la familia Masaveu fue la dación de 410 obras al Principado de Asturias en 1994, por decisión de María Cristina Masaveu Peterson. Este conjunto de piezas, pertenecientes a la colección personal de Pedro Masaveu Peterson, pasó a constituir el núcleo esencial del Museo de Bellas Artes de Asturias, donde hoy se exhibe bajo la denominación Colección Pedro Masaveu.

Este gesto no fue solo un acto de generosidad patrimonial: fue una declaración de principios sobre la naturaleza del coleccionismo. Para los Masaveu, acumular arte no es un privilegio privado, sino una responsabilidad pública. La colección pertenece, en último término, a la sociedad que la rodea. Esta filosofía, que hoy guía la apertura gratuita de buena parte de los fondos de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, anticipa en décadas los debates contemporáneos sobre el acceso público al arte y la responsabilidad social de los grandes coleccionistas.

El modelo institucional de la Colección Masaveu: entre lo privado y lo público

Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han analizado la Colección Masaveu como un caso excepcional en el panorama del coleccionismo español. En una tesis doctoral defendida en 2023, se argumenta que la colección no encaja ni en el modelo clásico de coleccionismo familiar ni en el del coleccionismo corporativo, sino que ocupa un espacio propio que puede definirse como «coleccionismo institucional»: una forma de gestión patrimonial que equilibra el interés privado de la propiedad con el interés general del conocimiento, la difusión y el mecenazgo.

Este modelo ha permitido que la Colección Masaveu llegue unida hasta el presente, superando los riesgos de dispersión que afectan a la mayoría de las colecciones privadas cuando se produce un relevo generacional. La institucionalización a través de la Fundación, con una gestión profesionalizada y una vocación expositiva activa, garantiza que el legado de cinco generaciones de coleccionistas siga creciendo y siendo accesible para la ciudadanía.

La familia Masaveu y el sector bancario asturiano

De la Banca Masaveu a la Corporación Masaveu

La dimensión financiera de la familia Masaveu merece un capítulo propio, porque fue el músculo económico que hizo posible el coleccionismo y el mecenazgo. La Banca Masaveu, formalmente constituida en 1892 con sede en Oviedo, fue durante casi un siglo uno de los referentes del sistema financiero asturiano. Fundada sobre la base de los negocios prestamistas que Pedro Masaveu Rovira desarrolló desde 1870, la banca creció al ritmo de la industrialización asturiana y diversificó sus servicios para atender a una región en rápida transformación.

En 1975, bajo la presidencia de Pedro Masaveu Peterson, la institución se transformó en la «Sociedad Anónima Banca Masaveu». En 1982, la entidad fue adquirida por el grupo Rumasa y, tras la expropiación de este en 1983, la Banca Masaveu fue adjudicada en 1985 al Banco Herrero, terminando así su historia independiente. Sin embargo, la familia no abandonó el sector financiero: a través de Corporación Masaveu, ha mantenido participaciones estratégicas en entidades como Liberbank, reflejo de que el vínculo entre los Masaveu y las finanzas asturianas es una constante de más de 150 años.

Corporación Masaveu: el grupo empresarial que sostiene el legado de la familia Masaveu

La Corporación Masaveu es hoy un grupo empresarial diversificado que opera en siete divisiones: industria cementera (a través de la histórica Tudela Veguín), bodegas (con marcas como Murua en Rioja, Fillaboa en Rías Baixas y Leda en Castilla y León), sanidad (con el Centro Médico de Asturias como buque insignia), aparcamientos, inmobiliaria, energía e internacional. Con presencia directa en seis países, y activos valorados en torno a los dos mil millones de euros, la Corporación ocupa una posición relevante entre los grandes grupos empresariales familiares de España.

Lo más llamativo de su modelo de gestión es la fidelidad a los principios originales: ausencia de espíritu especulativo, vocación de permanencia y sostenibilidad a largo plazo, reinversión constante de los recursos generados. Estas son las palabras que Fernando Masaveu pronunció en 2015 al recibir la Medalla de Asturias (en su categoría de oro) para Corporación Masaveu, el reconocimiento más importante que la región asturiana otorga a quienes han contribuido a su desarrollo.

La dimensión artística y cultural no es un anexo decorativo del grupo: es uno de sus ejes fundamentales, reflejado en el hecho de que Arte figure como una de las siete divisiones de la Corporación, en pie de igualdad con la industria, la sanidad o las energías renovables.

Fernando Masaveu Herrero y la continuidad de la familia Masaveu en el siglo XXI

La quinta generación al frente del legado

Desde 2006, Fernando Masaveu Herrero (nacido en 1966) lleva sobre sus hombros la enorme responsabilidad de presidir tanto la Corporación Masaveu como la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Perteneciente a la quinta generación de esta saga familiar, Fernando ha demostrado ser un continuador fiel de los valores que definieron a sus antepasados: discreción, rigor, compromiso cultural y visión a largo plazo.

Bajo su presidencia, la Fundación ha alcanzado una madurez expositiva e institucional notable. La apertura de la sede madrileña (un edificio histórico reformado específicamente para albergar las colecciones), la ampliación sistemática de los fondos mediante nuevas adquisiciones, y la programación de grandes exposiciones abiertas gratuitamente al público, han posicionado a la Fundación María Cristina Masaveu Peterson como uno de los espacios culturales privados de referencia en España.

En el plano empresarial, Fernando Masaveu ha liderado la diversificación internacional de la Corporación, con inversiones en energías renovables en Estados Unidos y Portugal a través de las filiales «Oppidum Renewables» y «Oppidum Green Energy», anticipándose a las transformaciones del modelo energético global.

La exposición «De Picasso a Barceló» y la proyección internacional de la familia Masaveu

Una de las apuestas culturales más ambiciosas de Fernando Masaveu al frente de la Fundación es la exposición «Colección Masaveu. Arte español del siglo XX. De Picasso a Barceló», que ha tenido un recorrido extraordinario tanto en la sede madrileña del Centro FMCMP como en instituciones internacionales. La muestra, estructurada en bloques temáticos en lugar de una cronología lineal, revela las afinidades y elecciones personales de quienes formaron la colección a lo largo de décadas, ofreciendo una lectura profundamente humana del acto de coleccionar.

La presencia de la colección en el Palais des Beaux-Arts de Bruselas (BOZAR) con la exposición «Luz y Sombra. Goya y el realismo español» confirma la proyección internacional que la familia Masaveu ha dado a su patrimonio, colocando el arte español en el centro del debate cultural europeo.

El Palacio de Hevia: la casa del arte de la familia Masaveu

Un palacio asturiano como corazón de la Colección Masaveu

El Palacio de Hevia, situado en el concejo de Siero (Asturias), es mucho más que una propiedad familiar. Desde mediados de la década de 1950, cuando Pedro Masaveu Masaveu lo eligió como destino principal para sus adquisiciones, este palacio asturiano se convirtió en el corazón físico de la Colección Masaveu. Durante décadas, sus salas albergaron algunas de las obras más importantes del fondo familiar, en un ambiente que combinaba la vida privada con la custodia de un patrimonio de valor incalculable.

Con la creación de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, el Palacio de Hevia asumió un nuevo rol como sede institucional de la Fundación en Asturias, mientras que la sede expositiva principal se trasladaba a Madrid. Esta dualidad entre el arraigo asturiano y la proyección nacional e internacional define perfectamente la naturaleza de la familia Masaveu: profundamente ligada a su tierra de adopción, pero con una visión abierta al mundo.

El coleccionismo privado en España: la familia Masaveu como referente

La familia Masaveu en el contexto del coleccionismo español

El coleccionismo privado de arte en España tiene una historia compleja, marcada por las turbulencias políticas del siglo XX, las dificultades económicas del país hasta las últimas décadas y la debilidad histórica de una cultura filantrópica sólida en comparación con otros países europeos o con Estados Unidos. En este contexto, la trayectoria de la familia Masaveu resulta todavía más excepcional.

Construir una colección de primer nivel desde cero, sin herencia aristocrática ni legado público previo, mantenerla unida durante cinco generaciones, recuperar obras del patrimonio español dispersadas en el extranjero y abrirla generosamente a la sociedad: todo ello convierte a los Masaveu en un modelo único de coleccionismo comprometido con el bien común.

Otras grandes colecciones privadas españolas de referencia, como la Colección Thyssen-Bornemisza (hoy en gran parte pública), la Colección March o la Colección Telefónica, tienen orígenes y estructuras muy diferentes. La Colección Masaveu ocupa un lugar singular: es un ejemplo de burguesía provincial que, generación tras generación, decidió que el arte era un patrimonio de todos, mucho antes de que esa idea se convirtiera en política cultural.

Coleccionismo de arte y mecenazgo: la doble apuesta de la familia Masaveu

Junto con el coleccionismo, la familia Masaveu ha desarrollado una importante labor de mecenazgo que va más allá de la simple adquisición de obras. La Fundación María Cristina Masaveu Peterson financia programas educativos, becas para jóvenes creadores, publicaciones especializadas, proyectos de investigación histórico-artística y actividades de divulgación cultural dirigidas a públicos de todas las edades.

El programa educativo «En familia», por ejemplo, ofrece actividades online y presenciales orientadas a que niños y familias accedan a las obras de la colección de una forma lúdica y significativa, convirtiendo el arte en una experiencia cercana y no intimidante. Este compromiso pedagógico, sostenido en el tiempo, es uno de los rasgos que distinguen a la Fundación de otras instituciones similares: la Colección Masaveu no es un tesoro guardado, sino un recurso cultural activo que la familia pone al servicio de la sociedad.

Artistas clave en la Colección Masaveu

De El Greco a Goya: los maestros antiguos de la familia Masaveu

La Colección Masaveu cuenta con un núcleo extraordinario de pintura española del Siglo de Oro. Las obras atribuidas a El Greco presentes en la colección son especialmente valoradas, dado que el pintor cretense naturalizado español es uno de los más cotizados y difíciles de adquirir en el mercado internacional. La presencia de lienzos de Francisco de Zurbarán, maestro del claroscuro barroco y de la pintura religiosa, añade una dimensión espiritual y técnica de primer orden.

Pero es quizás la pintura de Francisco de Goya la que ocupa el lugar más destacado en la proyección internacional de la colección. El conjunto de obras goyescas custodiadas por la Fundación es de tal importancia que ha motivado la organización de exposiciones específicas, como «Luz y Sombra. Goya y el realismo español», que ha viajado al Palais des Beaux-Arts de Bruselas, llevando el arte español al corazón de Europa.

Sorolla, Picasso y las vanguardias: el siglo XX en la familia Masaveu

La colección del siglo XX comienza con un núcleo excepcional de obras de Joaquín Sorolla, el pintor valenciano que mayor reconocimiento internacional obtuvo en vida y que la Fundación ha exhibido con especial cariño en varias exposiciones temáticas («La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla», «Sorolla. Tormento y devoción»). La presencia de un nutrido grupo de obras de diferentes épocas y géneros del maestro valenciano convierte a la Colección Masaveu en una de las más importantes del mundo en lo que respecta a este artista.

Las vanguardias históricas están representadas con obras de Pablo Picasso (incluyendo el inquietante lienzo cubista «Tête [Personnage]», de 1926), Joan Miró, Salvador Dalí, María Blanchard y Juan Gris. Este conjunto de obras sitúa a la colección en el primer plano del arte moderno español e internacional.

En el territorio del arte más reciente, artistas como Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Antonio López, Cristina Iglesias o Miquel Barceló confirman la apertura de los Masaveu hacia las sensibilidades contemporáneas, completando un recorrido de seis siglos que no tiene parangón en el coleccionismo privado español.

La familia Masaveu en el siglo XXI: retos y proyección futura

La Colección Masaveu en la era digital y el acceso abierto

En el contexto actual, marcado por la digitalización de los contenidos culturales y el debate global sobre el acceso al arte, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson ha dado pasos importantes para acercar su colección a públicos más amplios y diversos. La sede madrileña ofrece entrada gratuita con pase horario, y los programas educativos online desarrollados durante la pandemia han perdurado como herramienta permanente de divulgación.

La apertura al mundo digital no es solo una cuestión de acceso: es también una oportunidad para reinterpretar el legado de la familia Masaveu en claves contemporáneas, conectando el coleccionismo histórico con las nuevas formas de crear, compartir y consumir arte en el siglo XXI.

El futuro del legado de la familia Masaveu

A sus 180 años de historia, la familia Masaveu afronta el futuro con la misma filosofía que la ha guiado desde sus orígenes: permanencia, sostenibilidad y vocación de servicio. La Corporación Masaveu avanza hacia nuevos horizontes empresariales en energías renovables e internacionalización, mientras la Fundación sigue ampliando su colección con nuevas adquisiciones que dialogan con los fondos históricos.

El reto más interesante es el de la contemporaneidad: cómo una colección de raíz histórica puede seguir siendo relevante para los artistas y los públicos de hoy. La apuesta de la Fundación por incorporar obra reciente, por abrir el debate sobre el coleccionismo y por vincular el arte con la educación y la investigación parece la respuesta adecuada a ese desafío.

Conclusión: la familia Masaveu y el arte como bien común

La trayectoria de la familia Masaveu durante más de 180 años es, ante todo, una historia de coherencia. Coherencia entre el éxito empresarial y el compromiso cultural. Coherencia entre la acumulación privada y la generosidad pública. Coherencia entre el respeto por la tradición y la apertura hacia el arte contemporáneo. Cinco generaciones de una familia de origen catalán que llegó a Asturias con trece años y sin fortuna han construido una de las colecciones artísticas privadas más importantes de España, han devuelto al país obras de arte perdidas en el extranjero, han fundado instituciones culturales de referencia y han contribuido al desarrollo del Museo de Bellas Artes de Asturias con una dación de 410 obras.

Este legado habla de algo profundo: de la convicción de que el arte no pertenece solo a quien puede pagarlo, sino a toda la sociedad que lo produce y lo necesita. Es, en definitiva, una filosofía que comparte ARTERNATIVAS, la plataforma de arte contemporáneo independiente que trabaja cada día para que artistas de toda España y el mundo puedan exhibir, vender y difundir sus obras sin la mediación de intermediarios elitistas. ARTERNATIVAS cree, como los Masaveu, que el arte es un bien común; que la cultura no debería estar encerrada detrás de barreras económicas o institucionales; y que el futuro del arte pasa por construir puentes directos entre quienes crean y quienes coleccionan. En un panorama donde el mercado del arte todavía concentra poder y recursos en pocas manos, la historia de la familia Masaveu es una inspiración y un recordatorio de que el coleccionismo más transformador es aquel que devuelve al arte su dimensión social, humana y universal.

 

Recursos:

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Alicia Koplowitz: 5 siglos de arte en 1 colección

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