Sisay Kandengue, una vida al servicio de la independencia creativa
Sisay Kandengue no llegó al arte desde el confort ni desde el privilegio. Su recorrido vital está marcado por la inmigración, la sobrevivencia y la necesidad constante de construir caminos propios. Artista plástico autodidacta, gestor cultural y creador incansable, ha entendido siempre el arte no como un objeto decorativo ni como un lujo de élites, sino como una herramienta de memoria, resistencia y afirmación personal y colectiva.
Su trayectoria profesional se ha desarrollado deliberadamente fuera de los circuitos dominantes. No por falta de talento, ambición o disciplina, sino por una elección consciente: no someter su pensamiento ni su trabajo a los filtros de un sistema del arte tradicional históricamente elitista, opaco y excluyente. De esa experiencia —crear sin permiso, insistir cuando las puertas se cierran, observar cómo el talento queda fuera por no encajar— nace CalleArteMas.
Esta entrevista recorre 2025 como un año bisagra, pero también una vida profesional sostenida por la coherencia. No es un balance complaciente ni un ejercicio de relaciones públicas. Es un relato honesto sobre decisiones, fricciones y futuro.
CAM: Si tuvieras que resumir 2025 en una imagen, ¿cuál sería?
Sisay Kandengue: La película Gladiator. Y no por romanticismo ni por épica cinematográfica, por crudeza. 2025 fue una lucha constante. Cada mes implicó tomar decisiones difíciles y seguir adelante sin garantías. No luchábamos por conquistar nuevos territorios ni por crecer a cualquier precio, sino por mantenernos en pie sin traicionar lo que somos. Fue un año de arena, sudor, cansancio acumulado y convicción. De esos que no se celebran con champán, pero que te definen para siempre.
CAM: ¿Contra quién o contra qué se luchó realmente?
Sisay Kandengue: Contra varias cosas a la vez: silencios administrativos, reuniones eternas que no llevan a nada, puertas que parecen abiertas pero nunca se cruzan. También luchamos contra el cansancio, la precariedad y la soledad que implica sostener un proyecto independiente. Pero el verdadero enemigo fue la idea implícita de que, si no encajas en el sistema, no mereces existir ni ser escuchado.
CAM: ¿El problema fue económico o estructural?
Sisay Kandengue: Fundamentalmente estructural. La falta de recursos económicos es una consecuencia directa, no la causa. El sistema funciona, pero solo para quien ya está dentro.
CAM: ¿Cuándo supiste que 2025 iba a ser especialmente duro?
Sisay Kandengue: Cuando entendí que no se trataba de errores puntuales ni de mala suerte, sino de un patrón claro. Cuando hagas lo que hagas, presentas el proyecto que presentas y pongas sobre la mesa los argumentos que pongas, las decisiones ya están tomadas antes de que llegues. En ese momento comprendes que el problema no eres tú ni el proyecto. Duele, porque rompe expectativas, pero también libera. Ahí dejé de insistir en ciertas puertas y empecé a batir en otras.
CAM: ¿Qué te quitó 2025 a nivel personal?
Sisay Kandengue: Me quitó muchas horas de sueño, bastante energía mental y una parte de la ingenuidad con la que uno empieza los proyectos. Me obligó a dejar de idealizar el entorno cultural y a empezar a construir desde una mirada más realista, más dura, pero también más sólida.
CAM: ¿Y qué te dio, aunque fuera a golpes?
Sisay Kandengue: Me dio claridad y madurez. Una claridad incómoda, pero muy valiosa. La certeza de que no se puede depender de una sola puerta, de un solo aliado ni de una sola institución. Madurez para aprender que la única vía sostenible es crear infraestructura propia, sistemas propios y una comunidad que no dependa de favores externos. Y, sobre todo, entendí algo fundamental: no hay aliados permanentes ni enemigos eternos, solo intereses y contextos que cambian.
CAM: Dirigir una plataforma cultural siendo un inmigrante negro no es neutro. ¿Has vivido situaciones racistas?
Sisay Kandengue: No quiero victimizar, prefiero contar una anécdotas. Tras meses intentando una reunión, usando mi nombre de pila, un director de una fundación muy conocida me recibe y lo primero que dice es: “Anda, no te esperaba de color”. Le respondí: “Ni yo tampoco le esperaba de color rosa salmón”. Nos reímos y la reunión fue sorprendentemente fructífera. Hoy somos muy buenos aliados.
No fue racismo explícito, fue ignorancia. Y la ignorancia, cuando ocupa espacios de poder, puede condicionar oportunidades.
CAM: ¿Crees que el sistema del arte tradicional está agotado?
Sisay Kandengue: Sí, claramente. No desaparecerá de un día para otro, pero ya no representa la realidad de la mayoría de artistas contemporáneos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales han cambiado profundamente las reglas del juego. Cada vez más artistas entienden que pueden construir su propio camino, generar comunidad y vender su obra sin pedir permiso ni esperar validaciones externas que muchas veces nunca llegan.
CAM: ¿ Entonces desaparecerán las galerías y ferias elitistas?
Sisay Kandengue: No desaparecerá el arte, pero sí el privilegio tal como lo hemos conocido. Muchas galerías y ferias seguirán existiendo, pero su rol cambiará. El modelo basado en exclusión, opacidad y jerarquías arbitrarias está perdiendo sentido frente a un ecosistema más directo, transparente y conectado con la realidad social. Algunas sabrán adaptarse; otras quedarán como reliquias de otra época.
CAM: Si tuvieras delante a un artista que sigue llamando a esas puertas, ¿qué le dirías?
Sisay Kandengue: Eso me recuerda la película 12 años de esclavitud, ( nota de la redacción: dirigida por Steve McQueen y protagonizada por Chiwetel Ejiofor.) Hay una escena: un hombre blanco trabajando como esclavo en un campo junto a esclavos negros. Ese hombre se ofreció voluntariamente a la esclavitud por falta de recursos, creyendo que era su única salida. Llamar a ciertas puertas del mundo del arte puede ser exactamente igual: ofrecerse como esclavo ante un esclavista. El mensaje implícito suele ser el mismo: yo trabajo, tú decides; tú vendes, tú te quedas con la mayor parte del beneficio; a mí me das lo justo para sobrevivir.
Ese modelo está moralmente agotado. No es colaboración, es dependencia disfrazada de oportunidad.
El artista no necesita un “amo cultural” que lo legitime. Necesita herramientas propias, visibilidad justa y control absoluto sobre su trabajo.
La libertad creativa no se mendiga en despachos ajenos: se construye. Y plataformas como CalleArteMas existen precisamente para eso: para que nunca más tengas que arrodillarte ante quien debería estar a tu servicio.
CAM: ¿CalleArteMas nace como alternativa o como ruptura?
Sisay Kandengue: CalleArteMas nace como respuesta. Cuando un sistema deja fuera a demasiada gente, no hace falta destruirlo ni gritar más fuerte que él: hace falta construir algo nuevo. CalleArteMas no pretende ocupar el lugar de nadie ni sustituir estructuras existentes, sino ofrecer una vía distinta para quienes no encajan en el molde tradicional y no quieren seguir pidiendo permiso.
CAM: En 2026 hablas de “madurez”. ¿Por qué esa palabra?
Sisay Kandengue: Porque CAM ya no es una promesa ni un experimento. Hoy somos la tercera plataforma de arte digital más grande del mundo y la primera en el ámbito hispanohablante. Esa posición implica responsabilidad, estructura y una forma distinta de pensar el futuro. Ya no basta con tener razón; hay que sostener el proyecto con coherencia y capacidad real de gestión.
CAM: ¿ Y qué cambia cuando un proyecto madura?
Sisay Kandengue: Cambia principalmente la forma de decidir. Ya no todo se hace desde la intuición o la urgencia. Empiezas a pensar en sostenibilidad, en impacto real y en la responsabilidad que tienes con los artistas y coleccionistas que confían en el proyecto. La madurez te obliga a ser más consciente, a medir consecuencias y a aceptar que no todo crecimiento es sano.
CAM: Además de dirigir CAM, sigues trabajando como chef. ¿Por qué?
Sisay Kandengue: Principalmente porque amo lo que hago como chef. Vengo de familia hostelera y llevo la cocina en la sangre; es parte de mi identidad, no solo un trabajo. Pero también hay razones económicas y estratégicas. Mantener otras fuentes de ingreso me permite que el dinero generado en CAM se reinvierta íntegramente en CAM: pagar facturas, mantenimiento, desarrollo tecnológico y apertura de nuevos frentes. No dependo de las comisiones de la plataforma para vivir, lo que me da libertad absoluta para tomar decisiones pensando solo en los artistas y el proyecto, nunca en mi bolsillo. De momento puedo compaginar ambas actividades porque CAM funciona mucho en remoto: trabajo de madrugada, organizo reuniones con antelación y optimizo tiempos al máximo.
CAM: Tienes un trabajo estable como chef, con horarios exigentes y un sueldo fijo. En los momentos más duros de 2025, ¿llegaste a plantearte seriamente abandonar CAM y centrarte solo en esa estabilidad?
Sisay Kandengue: Nunca. CAM no es un proyecto que se pueda abandonar porque no nació como una idea de negocio, nació dentro de mis entrañas. Forma parte de mi vida, de mi recorrido y de mi manera de entender el arte y la dignidad. Por supuesto que hubo momentos de desesperación, de cansancio extremo y de dudas prácticas, sobre todo cuando comparas un sueldo fijo con la incertidumbre diaria de un proyecto independiente. Pero entonces pienso en algo muy simple: hoy Coca-Cola es una multinacional global y en su primer año de existencia vendió apenas nueve botellas. Nadie construye algo duradero mirando solo el primer balance. CAM está en una fase temprana de su historia. Tiene todavía mucho que crecer, y yo tengo la paciencia necesarias para acompañarla hasta donde tenga que llegar.
CAM: Internamente hablas siempre que debemos ser transparentes ¿Qué papel juega la transparencia dentro de CAM?
Sisay Kandengue: La transparencia no es un valor añadido en CAM, es el suelo que pisamos. Desde el primer día tuvimos claro que vender arte no debía ser un secreto ni una operación envuelta en misterio. En CAM las comisiones son claras, los procesos son públicos y las ventas se comunican abiertamente. Esto incomoda porque rompe dinámicas muy arraigadas, donde la opacidad ha servido durante años para justificar privilegios y desigualdades. Nosotros preferimos que todo esté a la vista, aunque eso nos complique el camino.
CAM: ¿Por qué crees que la transparencia genera tanta resistencia?
Sisay Kandengue: Porque cuando todo se ve, muchas figuras dejan de ser imprescindibles. El elitismo cultural se alimenta de la opacidad: contratos poco claros, comisiones que nadie explica, decisiones que nadie justifica. La transparencia obliga a rendir cuentas y eso siempre genera incomodidad. No es casualidad que quienes más critican nuestro modelo sean quienes más se benefician del antiguo.
CAM: ¡Hubo un cambio importante en la identidad visual. ¿Por qué era necesario?
Sisay Kandengue: Porque la imagen anterior ya no representaba lo que CAM se había convertido. El proyecto había madurado y necesitaba una identidad visual acorde a esa solidez. El azul profundo transmite confianza y estabilidad; el amarillo moderno aporta energía y cercanía. No fue una decisión estética ni una moda pasajera, fue un ejercicio de coherencia: la imagen tenía que hablar el mismo idioma que el proyecto.
CAM: ¿ahora es una identidad visual definitiva?
Sisay Kandengue: Es una base sólida, no un punto final. CAM es una plataforma cultural y, como el arte, está viva. La forma puede evolucionar, adaptarse y refinarse con el tiempo. Lo que no cambia es el propósito: democratizar el acceso al arte y defender la independencia creativa. Mientras eso esté claro, la imagen puede respirar.
CAM: La constitución de CAM como Sociedad Limitada marca un antes y un después. ¿Por qué sucede ahora?
Sisay Kandengue: Porque el proyecto ha alcanzado un punto en el que ya no puede sostenerse solo desde la figura del autónomo. CAM ha crecido en dimensión, complejidad y responsabilidad. Ya no puedo ni debo tomar todas las decisiones en solitario. Convertirnos en Sociedad Limitada es un paso natural para consolidar lo construido, profesionalizar la gestión y dotar al proyecto de una estructura sólida que permita crecer sin improvisar.
CAM: ¿Y eso implica abrir el proyecto a otras personas?. ¿Quiénes son los nuevos socios y qué los diferencia de los socios “típicos” del mundo del arte?
Sisay Kandengue: Los nuevos socios de CAM no son inversores oportunistas ni especuladores del mercado artístico tradicional. Son actores comprometidos con la transformación del sector: una galería española con más de diez años promoviendo arte emergente fuera de circuitos elitistas, y una galería del Reino Unido especializada en visibilizar artistas independientes en ferias alternativas.
Lo que los diferencia es su visión compartida: no buscan rentabilidad inmediata ni control del catálogo, sino fortalecer una red colaborativa que democratice el acceso al arte contemporáneo. Aportan experiencia, credibilidad internacional y conexiones reales con coleccionistas y espacios culturales. Frente al modelo tradicional —donde los socios priorizan beneficios y exclusividad—, estos aliados comparten nuestros valores: transparencia, independencia artística y apoyo mutuo. Su entrada consolida CAM como movimiento cultural sostenible, no como negocio extractivo.
CAM: ¿Qué criterios has seguido para elegir a los socios de CAM SL? ¿Qué cosas eran innegociables para ti?
Sisay Kandengue: La elección de socios para CAM no se basó en capital disponible, sino en coherencia ética y visión compartida. Los criterios negociables fueron los valores compartidos: inclusión, diversidad y acceso democrático al arte. Lo innegociable: que el dinero viniera acompañado de principios. En CAM, no todo capital vale. Preferimos crecer despacio con aliados éticos que rápido con especuladores.
CAM: ¿Habrá nuevos cambios visibles en la plataforma con la llegada de CAM SL: web, dominio, funcionalidades, forma de trabajar?
Sisay Kandengue: Sí, habrá una evolución natural que refleja el crecimiento de CalleArteMas, pero sin perder nuestra esencia fundacional. 1. Reestructuración del logo: Se integrará la marca de los nuevos socios manteniendo la identidad de CAM como proyecto original. No es un cambio radical, sino una evolución que suma experiencias. 2. Unificación de imagen corporativa: CalleArteMas pasará a ser un nombre de archivo. Adoptaremos un nuevo nombre de marca y dominio coherente con esta etapa, más internacional y representativo del proyecto ampliado. 3. Equipo multiplicado: Pasamos de un pequeño núcleo a el triple de personas trabajando desde España y otras partes del mundo. Coordinar este equipo global es un desafío importante, pero mantendremos el teletrabajo colaborativo como modelo.
CAM: Desde el punto de vista del artista, ¿qué cambia cuando CAM se convierte en SL?
Sisay Kandengue: Cambia mucho más de lo que parece. CAM SL adquiere una identidad jurídica fuerte, lo que nos permite negociar de tú a tú con ayuntamientos, fundaciones, instituciones culturales y grandes espacios expositivos. Antes era Sisay, el autónomo con ilusión y límites estructurales. Ahora será CAM SL, una entidad con socios, estructura y capacidad real de gestión. Eso se traduce en más oportunidades, más visibilidad y más puertas abiertas para los artistas. Lo importante: para el artista, el coleccionista y el amante del arte que visita nuestra web, nada se sentirá diferente. Seguiremos siendo cercanos, transparentes y comprometidos con el arte independiente. La experiencia del usuario permanece intacta; solo mejoramos nuestra capacidad de servicio.
CAM: ¿Qué ocurrió realmente con FAIA Conil 2026?
Sisay Kandengue: La cancelación de FAIA Conil 2026 responde a una cuestión de principios y coherencia institucional. Los espacios públicos en España, incluidos los de Conil, son propiedad del pueblo y están administrados por el Estado según lo establece la Constitución Española (artículo 132) y la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas. Estos espacios deben gestionarse con transparencia, pluralidad y criterios democráticos. ¿Qué observamos en Conil? Una concentración inadecuada del poder cultural: una única persona administra todos los espacios públicos destinados al arte, mientras compagina roles como artista, profesor de artes y conferencista. Esta acumulación de funciones genera un evidente conflicto de intereses que puede derivar en: Favoritismo. Competencia desleal. Abuso de poder. Opacidad en la toma de decisiones.
La gestión cultural no puede depender de una sola persona, por muy capaz que sea. Debe estar en manos de comisiones plurales e independientes que analicen proyectos con criterios objetivos, no con base en afinidades o intereses particulares. El Departamento de Cultura adoptó una actitud pasiva: mientras no haya conflicto visible, prefieren no intervenir. Esta falta de compromiso democrático contradice los principios de una gestión cultural responsable. Ante esta situación, desde CalleArteMas preferimos cancelar FAIA Conil 2026 y esperar un cambio institucional que devuelva los espacios públicos a su verdadera función: servir al pueblo y a la comunidad artística con equidad y transparencia.
No se trata de confrontación, sino de coherencia. CAM defiende un modelo cultural donde todos los artistas tengan las mismas oportunidades, sin intermediarios que concentren poder ni estructuras que favorezcan a unos sobre otros.
CAM: ¿Fue una derrota cancelar FAIA?
Sisay Kandengue: No, fue una decisión consciente. En el mundo cultural se confunde muchas veces perseverancia con sumisión. Cancelar a tiempo también es una forma de cuidar el proyecto y a las personas que confían en él. Preferimos una pausa estratégica a avanzar en condiciones que traicionaran la filosofía de CAM y la dignidad de los artistas que protegemos.
CAM: ¿FAIA volverá?
Sisay Kandengue: Sí, pero solo cuando existan condiciones dignas. Volverá en espacios con gestión honesta, reglas claras y aliados que compartan nuestra visión. FAIA es demasiado valioso para forzarlo en un contexto hostil. No tenemos prisa; tenemos criterio.
CAM: ¿Cómo fue realmente el comportamiento de las ventas en 2025?
Sisay Kandengue: Vendimos menos de lo que queríamos, pero más de lo que esperábamos. Y eso, en el contexto del mercado independiente, es un dato importante. CAM cumplió su parte: construimos la plataforma, optimizamos visibilidad y facilitamos el contacto directo con coleccionistas. A partir de ahí, el resto depende del artista y de su implicación real.
CAM: ¿Qué hicieron distinto los artistas que sí vendieron?
Sisay Kandengue: Trabajaron con constancia. Fueron coherentes en precios, activos en comunicación y pacientes en el proceso. Entendieron que vender arte no es un golpe de suerte ni una cuestión de likes, sino un camino que se construye con presencia, criterio y tiempo. Los resultados llegan cuando hay coherencia entre obra, discurso y actitud.
CAM: ¿Por qué algunos artistas no consiguen vender en CAM?
Sisay Kandengue: La respuesta es clara: porque muchos no completan su parte del proceso. CalleArteMas ofrece las herramientas, la visibilidad y el espacio para vender, pero el éxito depende también del compromiso del artista. Esto no es exclusivo del arte: en cualquier sector, los resultados requieren constancia y dedicación. ¿Qué hemos observado? Perfiles incompletos: Sin descripción, sin foto, sin contexto sobre el artista. Obras sin configurar: Más del 60 % de las ventas no se concretan porque el artista no indicó si la obra está disponible o no configuró las opciones de envío. Bastaría con marcar “obra disponible -1” y elegir una de las cinco modalidades de envío que ofrecemos para aumentar las ventas en un 60 %. Falta de comunicación: Ausencia total de interacción con compradores o con la plataforma. Expectativas irreales: Subir una obra y esperar resultados inmediatos no funciona. Ni en el arte ni en ningún otro ámbito. Quiero contar una anécdota: Un artista nos contactó diciendo que llevaba más de un año sin vender. Al revisar su perfil, descubrimos que, aunque tenía tienda creada, no había publicado ninguna obra. Esperaba que alguien se interesara por su perfil vacío y fuera a buscarle personalmente para comprar su arte y así tenemos cientos de perfiles totalmente incompletos. CAM no promete milagros. Lo que sí garantizamos son oportunidades reales para quienes se comprometen con su propio proyecto artístico. Aprovecharlas depende de cada artista.
CAM: ¿Cuál es la verdad incómoda sobre vender arte?
Sisay Kandengue: No eres un genio, no eres Picasso ni Van Gogh. Eres un artista que estas empezando. Que tu obra vale lo mismo que el dinero del comprador. Ni tú quieres malvender ni el coleccionista quiere malgastar. Sea prudente, realista, humilde y verdadero. La venta ocurre cuando hay confianza, coherencia y criterio. Eso no se improvisa ni se exige: se construye con tiempo, presencia y honestidad.
CAM: El caso de Gustavo Verástegui es muy citado. ¿Por qué es tan importante?
Sisay Kandengue: Porque demuestra que el tiempo importa. Gustavo esperó catorce meses, fue constante, activo y coherente, y acabó vendiendo toda su colección. No hubo atajos ni favores. Fue la tienda más visitada de la plataforma. Su caso desmonta el mito de que “no se vende online” y deja claro que la paciencia activa funciona.
CAM: ¿Qué enseña esa historia a otros artistas?
Sisay Kandengue: Que la paciencia pasiva no sirve, pero la paciencia activa sí. No se trata de esperar sentado lastimando, sino de estar presente, compartir, interactuar y construir una identidad clara. El comprador adecuado existe; simplemente necesita encontrarte en el momento adecuado.
CAM: ¿Cuáles son las prioridades reales de CAM para 2026?
Sisay Kandengue: Consolidar estructura, garantizar sostenibilidad financiera, desarrollar exposiciones virtuales, recuperar FAIA en condiciones dignas y lanzar los CIACs. Queremos crecer, sí, pero con sentido, sin perder identidad ni convertirnos en aquello que criticamos.
CAM: ¿Qué tipo de artista encaja hoy realmente en CAM?
Sisay Kandengue: El artista independiente, activo, paciente y comprometido con su carrera y con la comunidad. CAM no es para quien busca soluciones mágicas ni validación elitista. Es para quien quiere autonomía real, asumir responsabilidad y construir su propio camino.
CAM: Dentro de cincuenta años, ¿qué te gustaría que se entendiera sobre CAM?
Sisay Kandengue: Que no fue una plataforma más, sino una respuesta necesaria a un sistema agotado. Que elegimos el camino difícil cuando el fácil estaba ahí. Y que democratizar el arte no es bajar el nivel, sino eliminar barreras absurdas. Ojalá CAM sea tan normal que parezca obvio. Ese será el verdadero triunfo.
CAM: Y si en estos cincuenta años futuros te encontraras con el Sisay que empezó a imaginar CAM, ¿qué le dirías?
Sisay Kandengue: Le diría que fue más duro de lo que imagina, que hubo momentos de soledad y duda, pero que nunca se perdió la fe. Que no busque resultados inmediatos, sino coherencia. Y que confíe: cada artista que encuentre una oportunidad, cada obra vendida, confirmará que el esfuerzo valió la pena. Y que él trabaje duro para el siguiente Sisay.
Conclusiones
CAM no nació para agradar, sino para corregir una injusticia estructural. Su misión es devolver al artista el control sobre su trabajo, construir un ecosistema transparente y demostrar que otra forma de hacer arte es posible.
2025 fue resistencia.
2026 es madurez.
Lo que venga después será consecuencia.





